En repetidas ocasiones y con sólidos argumentos, los profesionales de la Historia nos han demostrado que el proceso de desarrollo de la Humanidad no se resuelve en una secuencia continua y homogénea de acontecimientos que contribuyen a su configuración de una manera equilibrada y sin grandes sobresaltos. Muy al contrario, tal vez porque es connatural a la esencia del ser humano, la Humanidad se ha desarrollado por impulsos, intercalando saltos de...