Isabel, la poeta, es la mujer que, dulcemente, sin esperar nada y sobre todo consciente hasta la punta de los dedos, hace 'héroe al hombre en el poema' y desea con ardor que se acerque al manantial que ya se ha secado, para recordarle, o tal vez para dejar que las lágrimas que recorren la piedra buena de su camino, reconozcan su bendición. Y añadiré que la 'heroica' de Isabel es adoración y respeto para el hombre que porta en sus manos la felicid...