Una noche, en la plaza Nueva, entre esa paz de silencios y de orden armado, se produce un atraco. Estamos delante del Ayuntamiento de Sevilla, allí donde siglos atrás se levantara el Monasterio de San Francisco. Se oyen, tal vez, algunos pasos de un transeúnte que llega retrasado a su casa, las mangueras de los barrenderos, incluso, si se aguza el oído, la charla distendida de algunos trabajadores del hotel Inglaterra, que en la puerta dan por co...