«Cafarnaúm, mi pequeña ciudad frente al mar, con sus calles estrechas, el mercado, sus fuentes y encrucijadas? La sinagoga en el centro, la casa de mis padres, con varios patios y estancias para mi familia y los criados? La aduana, en la que los publicanos cobraban los impuestos; y el caravasar, en el que se detenían mercaderes y viajeros. Algo más alejado, el acuartelamiento de la guarnición romana, mandada por un centurión. »Y el mar de Galilea...