La Iglesia católica siempre ha de profesar la unidad y defender la legítima diversidad: son como el anverso y el reverso de una misma moneda. Y las Iglesias orientales católicas afirman, cada una con su peculiar timbre de voz, la armonía de la unidad y de la diversidad. Los cristianos debemos conocer este rico patrimonio y reconocer sus valores. A ello quiere contribuir este libro: abrir las puertas de este mundo eclesial que encierra en sí rique...