Los mejores libros jamás escritos. «Hasta que estas pasiones no mueren y dejan de dominar el cuerpo para siempre, las nubes de tormenta no se disipan y despejan así la superficie del cielo.» La historia del pequeño Oliver, criado en un hospicio, empleado en una funeraria y reclutado por una banda de ladrones que él no reconoce como tales, no solo es un soberbio escaparate de celebérrimas creaciones dickensianas, sino que además resulta un magnífi...