Málaga es mucho más que la suma de sus edificios, calles y plazas. Sin las personas que los habitan y habitaron, sin el cúmulo de avatares que sobre su solar acontecieron, su urbanismo no sería a la postre sino una ordenación más o menos hermosa de ladrillo y piedra. Hace tiempo que alimentaba el deseo de plasmar en el papel, si tal cosa es posible, el alma malagueña, la que rezuma al cabo de las caminatas por sus calles y plazas, a las que me he...