En medio de innumerables recuerdos familiares, aparece una voz literaria muy generosa que es capaz de definir lo que no tiene nombre, con sus formas, olores y colores; y con la aptitud para valorar tradiciones perdidas, darle voz a los muertos o despedirse de sus seres queridos en su tránsito hacia otras dimensiones. Es la voz más intrínseca quien cuenta. Leer a Ana Cobos es recuperar la sencillez y la veracidad de las palabras y las formas. Es r...