Esta obra, extraordinariamente lúcida, va al núcleo de la actual encrucijada cultural y social. Desde las posiciones "oficiales" será considerado incluso subversivo, a pesar de su rigor, o quizá precisamente por ello. MacIntyre constata la ausencia de un debate real sobre cuestiones éticas, provocada por la falta de acuerdo en los fundamentos. La única forma de recuperar la unidad cultural perdida es repensar la filosofía y la teología como un qu...