"Conversar es un placer, quizás el único que pueda disfrutar un artista de la palabra. Para serlo deben los interlocutores ser maestros en la dicción, los tonos de la voz, la expresión de los gestos y la vivacidad de los ojos, que hablan también con el alma. Que ya no se ejerza este arte no es culpa de la televisión ni la radio, ni la ruina de la educación; el mundo ahora sólo piensa en ganar dinero y se dedica a ello. Hoy no se escriben libros p...