Memorias, cartas, diarios: las mujeres escribieron desde siempre. Aun cuando lo tenían prohibido, estaba mal visto que lo hicieran, no se las reconocía como escritoras o se burlaban de ellas por atreverse a serlo. Escribían en la intimidad, ocultando el papel y la pluma bajo el bordado; a veces para un destinatario único o para ninguno; nada más que para ellas mismas, con la urgencia de poner en palabras aquello que no podían decir en voz alta y ...