Miranda es al mismo tiempo presencia, ausencia y memoria creciente. Una mujer en la que nace musgo. Una experiencia retráctil.
Engendra y materna su propia piel al mismo tiempo. Escapa, corre con los pies de barro, y a medio camino descubre que quiere retornar al origen.
Es en medio de recuerdos desechados de forma voluntaria que estos poemas nos hacen sentir que pertenecemos a su universo. Una exploración del yo entre lo onírico y la basta...