Treinta y cinco años después de la Constitución de 1991, el
municipio colombiano sigue siendo la promesa más ambiciosa y el eslabón más
débil del ordenamiento territorial. Colombia se declaró Estado unitario
descentralizado y con autonomía de sus entidades territoriales, y en esa
fórmula quedaron cifradas, al mismo tiempo, la promesa de un autogobierno real
y la semilla de una tensión que no ha dejado de producir conflictos, omisiones
y debates e...