"En estos cuentos los personajes solo conocen la grandeza y la dicha hacia dentro, en sus fantasías alcoholizadas, porque cuando el guayabo los regresa de un guarapazo al duro suelo de la realidad lo único que les queda es esa miseria ansiosa que solo se cura fugazmente con otro trago. Casi todo lo que se cuenta aquí es disparatado y horrible y, sin embargo, uno no puede dejar de reírse. A comienzos de 2026, mientras bebíamos en el parque de Jeri...