El año 1767 tranza la línea divisionaria entre dos mundos para los hombres de la Compañía de Jesús en la Nueva Granada: por un lado, el de los que fueron protagonistas de un proyecto neogranadino; y por otro, el de los expatriados que miraban con ojos de nostalgia el pasado, pero que a la vez necesitaban reafirmar su ideal en medio del más profundo desamparo. Largos, difíciles y aun trágico fueron los caminos que tuvieron que recorrer los religio...