Desde su juventud en la decada de los treinta Delhy Tejero fue consignando los avatares de su vida en una catarata alborotada y abierta de anotaciones un hoy continuo que origina una escritura desgarrada llena de brechas y de interferencias como pistas cruzadas sin orden entre si tal como un alzado continuo de primeros cimientos cuyo destino no fue nunca rebasar la natural pureza de lo efimero pues en el interes de la pintora toresana no estuvo t...