Ha pasado un siglo más en la historia de Santafé de Bogotá y el ritmo lúdico y los placeres parecerían estar gobernados por la necesidad de descargas inmediatas y no reguladas de lo erótico y de lo agresivo. De la censura aplastante se ha puesto a un hedonismo consumista mal regulado, que parecería desafiar la represión pero que en muchos aspectos más bien la refuerza, por el implemento de culpa persecutoria. La ciudad vibra con la modernización ...