<p>Nos enamoran los discursos claros, precisos y contundentes. Aquellos que dejan sin argumentos al rival y atónita a la audiencia. Los que nos emocionan, los discursos que nos conectan con los otros y como sociedad. Esos que, de vez en cuando, generan la sensación de que quien los dice posee una verdad superior, una clave que los demás no encuentran. Exponer con claridad es un arte en el que se fusionan diversas cuestiones, es la consecuencia co...