<p>Beethoven, Mozart y Liszt han ejercido y siguen ejerciendo fascinación en quien los conoce o escucha. Aunque sus vidas no pueden considerarse paralelas, comparten un impulso vital dominado por la pasión. Los tres se entregan a su delirio de libertad y la misma llama de espíritu los lleva a componer la más sublime música religiosa, pero también las más impetuosas y románticas sonatas de amor. Porque quieren y buscan vivir apasionadamente, en el...