<p>Manuel Azaña llegó a ser la voz de la Segunda República y se ha convertido en uno de los mitos de referencia de la democracia española. ¿Merece ocupar el papel que se le ha querido atribuir? ¿Es Azaña ese demócrata capaz de suscitar y elaborar consensos nacionales alrededor de un proyecto pluralista y tolerante? Y a partir de ahí, ¿puede la Segunda República constituir el referente democrático de nuestra actual Monarquía parlamentaria?<br>José...