<p>«En él, todo era paradójico: era introvertido y extrovertido, guapo y deforme, serio y gracioso, derrochador y mezquino, y poseía una inteligencia deslumbrante enjaulada en la magia y la malicia de un niño. [?] Sus pasiones se desarrollaron muy temprano y generaron excitación, melancolía y anticipación ante la pérdida inevitable del "paraíso terrenal". Amó a mujeres y a hombres, necesitó al "otro", fuera quien fuera. Veía un rostro hermoso y s...