<p>Londres, 1939. La guerra aún no ha estallado, pero la ciudad amanece día tras día sembrada de pequeños cadáveres. El miedo se extiende, y los consejos del gobierno para conducir a las mascotas a un sueño eterno están siendo atendidos: miles de perros son sacrificados.<br><br>Pronto llegan los simulacros de bombardeos y los racionamientos, las huidas al campo de las clases adineradas, el discurso del rey tartamudo y los planes de resistencia de...