<p>Volá con tu imaginación. Visitá un pueblo lejano; su nombre es complicado, pero tan importante es, que Cristo lo lleva inscripto en su cruz.<br>Recordá olores, sabores y sensaciones de tu niñez. Te invito a compartir el primer trago frío de cerveza, una charla con el semáforo, una ofrenda al viento. <br>Caminá conmigo y conocé a mis abuelos, a la señorita del preescolar, y hasta la plaza de mi pueblo.<br>Atrevete a desnudarte y seguir adelante...