<p>La poesía, como ocurre con la vida, parece ?a primera vista? fácil de abordar, con generalizaciones, con categorías de casos y caracteres, con conocimientos retóricos o psicológicos; aparenta tener un «tema», un sentido, ir en alguna dirección. Pero, si nos detenemos, si somos capaces de fijar por un momento la mirada, no encontramos más que excepciones, desvíos respecto a cualquier ley; nos damos cuenta de que los códigos resultan inoperantes...