<p>A João Paulo Cuenca le suceden experiencias cargadas con una alta dosis de latinoamericanidad, lo cual, ya sabemos, es bueno y malo. En 2011, después de haber formado parte de un zipizape vecinal, se enteró de que la policía tenía un acta de defunción a su nombre. La estupefacción de dicha noticia lo condujo a hacer lo mejor que pudo haber hecho: escribir esta novela. Aquí, Cuenca personaje y Cuenca escritor se adentran en una búsqueda para en...