Todo lo que no era piedra habia sido roido por la lluvia el sol y el viento y por el tiempo que gotea paciente sobre todas las cosas veinticuatro grandes gotas de tiempo al dia un acido que todo lo devora tan imperceptible como la resignacion
Con una mirada excepcional y una gran sensibilidad para la observacion Heinrich Boll rinde un homenaje a las gentes y los paisajes de la Irlanda que descubrio en sus viajes entre 1954 y 1957 un pais que con ...
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