Ya los cipreses del campo santo no resaltaban sobre fondo de purpura sino sobre el languido matiz de agua marina que precede a la obscuridad Leonelo llevando en un cestillo su cosecha de flores de muerte salio del recinto y por el sendero apenas abierto entre la hierba humeda se dirigio a la quinta en cuyas vidrieras aun espejeaba el ultimo rayo del sol poniente...
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