<p>Si eres un maestro que nunca tienes días malos, o que los tienes pero no te preocupa, este libro no es para ti. Este libro es para maestros que tienen días buenos y días malos, y a quienes los días malos les provocan sufrimiento porque aman profundamente lo que hacen y se niegan a endurecer sus corazones.<br><br>En nuestras prisas por reformar la educación, hemos olvidado una verdad muy sencilla: nunca se logrará una verdadera reforma si segui...