<p>Manuel Lozano apura los últimos meses de vida en una residencia a las afueras de París. Debe tomar una decisión: regresar a España o quedarse en Francia, donde se vio obligado a reinventarse tras la Segunda Guerra Mundial. Porque Manuel Lozano no se rinde. Muy joven, se vinculó a movimientos sindicales y anarquistas, y pronto, tras la sublevación militar de julio de 1936, convertido en objetivo para los golpistas, tomó las armas en el bando re...