<p>La costumbre es como esos caminos que se hacen a fuerza de pasar una y otra vez pisando el pasto y los yuyos, abriéndolos a los costados de ese lugar donde de a poco aparece la tierra, y así, en donde antes uno podía dibujar un recorrido a su antojo, de repente, parece imposible tomar un rumbo que no sea el de las propias huellas.<br><br>En vez de viajar en subte como hace todos los días a la salida de la oficina, Juan decide caminar. Este act...