<p>Si creciste con un padre o una madre emocionalmente inmaduros, es posible que la ira, la tristeza, la vergüenza o las dudas sigan causándote problemas. En la infancia, seguramente muchas de tus necesidades emocionales no recibían ninguna atención y en general se ignoraban tus sentimientos, así que adoptaste un grado de autocontrol propio de un adulto para poder encajar el comportamiento de tus padres. Hasta que, en algún momento, te desconecta...