<p>Con el rigor de lo que en verdad implica la factura de la prolongación de un libro, no obstante las continuas e ininterrumpidas tertulias ?y porqué no decir "discusiones"? gratamente académicas, que con nuestro entrañable amigo y a todo dar señor maestro del derecho penal, Mario Salazar Marín, hemos platicado acerca de los contenidos de este libro, debo decir con toda sinceridad: antes que un prólogo, lo que nuestra pluma nos permite plasmar e...