<p>Bogotá es una criatura de constantes alteraciones. A veces se ensancha, crece, se desborda de sus límites. Otras veces se empequeñece y se borra; se fractura para dar lugar a drásticas transformaciones enmascaradas en la idea del progreso. No solo los vivos se ven afectados por estas transformaciones urbanas, también los muertos sufren con este continuo trasegar; o, dicho de otro modo, las lógicas de segregación que ordenan la ciudad de los vi...