<p>¿Qué impulsa a una persona a preguntar a otra? Quizá un deseo vago e indefinido de lograr o, mejor dicho, poner al alcance de la mano una porción de realidad o bien sorprendente o bien infinitamente interesante. Pero ¿tiene sentido el mismo preguntar? Nótese que la vida es más pregunta que respuesta. Y, a la vez, la persona es menos respuesta que pregunta. En todo caso, la pregunta expresa el rubor, la vergüenza de quien sabe, intuye, barrunta...