<p>4 de mayo de 1945. Hitler está muerto y del Reich de los mil años quedan poco más que escombros humeantes y una indeleble huella de dolor. Ningún soldado quiere ser el último hombre muerto en acción contra los nazis, pero a algunos todavía les queda pelear una última batalla. En el castillo de Itter, enclavado en un idílico valle austriaco, un grupo de destacados prisioneros de guerra franceses espera con ansiedad el final de la contienda. Hac...