Senti en mis dedos cierta pulsion un llamado recondito a acariciar sus teclas Aquella belleza conservaba intacto el color negro brillante sobre la laca que cubria el cuerpo de hierro pesado y solemne Escribi dos o tres frases mas inconsistentes solo para que mis pulgares golpearan con injusta fuerza su barra espaciadora que respondio con sutileza a la agresion
Cuando Amalia descubre una antigua maquina de escribir oculta en la vieja casona fam...
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