<p>Este año, aprende a impartir la luz y la esperanza de Cristo en tu hogar, tu comunidad y tu mundo. La Escritura nos llama a ser la sal de la tierra y la luz del mundo. Debemos preservar, aromatizar, iluminar y animar no solo a la comunidad sino también a quienes nos rodean. No obstante, parece que el mundo está cada vez más cerrado a la esperanza y la promesa de la fe.<br><br>¿Cómo llevamos la luz de Cristo a la gente que nos rodea, mostrando ...