<p>El afortunado lector de estos relatos de María Bohtlingk podrá sentir, a medida que se adentra en ellos, que su protagonista, más allá de sus diversos nombres y máscaras, es siempre la misma: un ángel (dicen que los ángeles no tienen sexo, pero ésta es mujer sin duda, dicen que son celestes, pero ésta es también terrena) que atraviesa volando los cielos de la niñez para luego aprender a saltar, caminar y a veces arrastrarse con las alas plegad...