<p>"Empecé a desayunar poco, a no comer nada en el colegio y a hacer un escándalo en la casa de mis padres a la hora de la comida. Nos peleábamos todo el tiempo.<br>Me veía cada vez más flaca y eso me motivaba a seguir bajando de peso. En el colegio, me decían que no me veían bien y yo lo sentía como una victoria: mi flacura les preocupaba.<br>Mis acciones tenían el resultado esperado. Quería que todos me prestaran atención y lo estaba logrando, ...
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