<p>"De chica sufría mucho en el colegio. Me decían la burra", confiesa Marina Vollmann y sigue "pero nadie sospechó que podía ser disléxica. ¿Yo, disléxica?, pregunté con incredulidad cuando me propusieron hacerme el test, hace tan solo unos años. Así lo confirmé: Yo, disléxica. Y supe que no es cosa de chicos y tampoco se va con el tiempo. Es una condición y es para toda la vida".<br> <br>La dislexia es mucho más que la inversión de letras en un...
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