Dos pequeños, dos primos, aprovechando la ausencia de los abuelos, deciden ir de caza. Preparan la vieja escopeta que hay en la casa y salen. Caminan y caminan dentro del bosque y al final acaban comprendiendo dos cosas: primero, que no sabían como cargar la escopeta, y segundo, la presa no podía ser cazada tan fácilmente como ellos pensaban. Estos hechos, que no son en sí algo glorioso, producirán sin embargo en ellos una preciosa experiencia.
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