A pesar de que su obra entera nos habla del desasosiego de unas vidas adultas marcadas por la amenaza de muerte, la impresión que tenemos mientras leemos esta poesía es la de que en su raíz está la infancia. No la biográfica del poeta, no la idealizada por la modernidad, ni la edulcorada que nos vende el mercado, sino la traspasada por las fábulas terroríficas de las generaciones que nos nutrimos: de cuentos donde había zarzas malignas, princesas...