Que el tiempo carcome a las putas de una manera especial lo corrobora ese aire de cansancio y de invierno que se les pone encima cuando abandonan la profesión. Esa delgada lámina de cera las vuelve inmunes a la degradación ordinaria que padecen el resto de las mujeres: habiendo participado de una profesión sagrada, aunque sea en una parte alícuota y provinciana, quedan para siempre a salvo de la decadencia ordinaria para entregarse a una suprema ...