Un protagonista singular, único, es despertado a las dos de la mañana por los agentes de la policía sevillana. Cierto funcionario del consulado ruso, devoto de Basilio el Bendito, el yurodivi o Santo Loco, contemporáneo de Iván el Terrible, ha sido asesinado, y una huella parcial conduce hasta el pequeño ático del protagonista frente al río Guadalquivir. Trata de blancas, agentes del KGB reconvertidos en mafiosos o sicarios al servicio del mejor ...