Saborear la dulce inocencia de la juventud y la sabiduria y la locura de la madurez probar los calidos misterios de un verano y la amargura de los amores traicionados o de los lugares abandonados viajar a una casa donde el tiempo no tiene fronteras o a un lejano planeta aquejado de una epidemia de tristeza sentir el adictivo terror ante una misteriosa llamada telefonica anunciada observar las almas errantes de seres queridos solo Ray Bradbury pue...