El arte de los celtas paganos y del primer cristianismo (500 a.C.-800 d.C.) fue capital para la identidad de este pueblo. Su significado, omnipresente, trascendía la mera ornamentación con un sistema de símbolos que hacía claras afirmaciones sobre el estatus, el poder y el género, sobre la guerra y lo sobrenatural. Por mucho que se tratase de un objeto de uso, su decoración hablaba un lenguaje rico en alusiones, que contiene las claves de una vis...