Esta obra no pasará a la historia por sus virtudes literarias o su discreción, pero sí, y con letras de oro, por sus patentes cualidades morbosas. Dicho de otro modo, esta obra pasará a la historia de la literatura indiscreta como una joya del realismo enfermizo. Su autor ejerció la medicina forense en el condado de Los Angeles entre 1961 y 1982, un período rico para él en muertos insignes y muertes enigmáticas, sobre todo si consideramos que su ...