No respiramos. El lugar está cerca de Jedenew? , oímos o leemos en las primeras líneas de este libro. Pero no sabemos dónde está Jedenew, ni quién nos habla, ni cuándo comienza o termina su historia: sólo el miedo que nos transmite esa voz que habla o delira, esa voz que narra la destrucción de un lugar, de unas granjas, de una memoria, de unas costumbres. Una voz que conoce la inutilidad de hablar y de narrar, pero sabe, al mismo tiempo, que deb...