En un pasado lejano no la llamabamos Hiroshima sino Ashihara Era un amplio delta cubierto de juncos Asi comienza la descripcion que la escritora Ota Yoko hace del paisaje de su ciudad natal antes de que el amanecer del 6 de agosto de 1945 la primera bomba atomica que descendia sobre el mundo lo cambiara para siempre En un instante un destello de luz verde azulada dejo tras de si cientos de miles de muertos una cifra superior de heridos los edific...