S P Doyle se ha pasado la vida en las oficinas de un banco sentado en un cubiculo desde el que se dedicaba a ejecutar las hipotecas de sus clientes mas desfavorecidos a borrar los rastros de las operaciones fraudulentas y a todo tipo de malas practicas Nada que el resto de sus companeros o los empleados de otros bancos no hicieran a diario a cambio de un coche una casa un seguro medico y algun que otro aumento de vez en cuando Pero se ha cansado ...